Este proceso electroquímico forma una densa capa de óxido sobre las superficies metálicas, lo que mejora la dureza del producto y la resistencia a la corrosión. El espesor típico de la película es ≤25 µm para componentes estéticos, mientras que las aplicaciones de alto desgaste (por ejemplo, piezas aeroespaciales) pueden alcanzar hasta 125 µm. Comúnmente utilizado para carcasas de electrónica de consumo, componentes automotrices y paneles de instrumentos de precisión.